Las 9 claves para crear una bodega propia

Crear una bodega

Si tu sueño es tener una bodega propia, un lugar donde almacenar los vinos durante años para que alcancen poco a poco y de forma óptima su plenitud gustativa, en una oscuridad fresca y húmeda, en este artículo encontraras las 9 claves para cumplir tu sueño.

  1. ¿Dónde crear tu bodega?
  2. Control de la temperatura
  3. Evitar los cambios de temperatura
  4. Control de la humedad del aire
  5. Qué tipo de luz es la adecuada
  6. Los olores
  7. El almacenamiento
  8. Clasificación de los vinos
  9. El libro de bodega

¿Dónde crear tu bodega?

Las viviendas urbanas no suelen tener espacios adecuados para este propósito y, cuando los tienen son demasiado calurosos para poder almacenar vino durante mucho tiempo.

Sin embargo, hay otras alternativas. Una solución es una vinoteca o “bodega artificial”, que puede ser adquirida en infinidad de modelos y precios.Otra posibilidad es el rincón debajo de la escalera, si lo que deseas es almacenar algunas docenas de botellas de vino que van a ser consumidas en poco tiempo.

Si dispones de un sótano o una pequeña sala aislada de la vivienda, podrás acondicionarla y hacer de ella un lugar agradable y perfecto para la conservación de tus vinos.

Qué duda cabe que lo ideal son las bodegas subterráneas tradicionales que se construyeron en Castilla en la segunda década del siglo XVI. Algunas de ellas, como las que podemos encontrar en la localidad de Adrada de Haza (Burgos), se excavaban en la ladera para la elaboración y conservación del vino. Sus techos abovedados y suelos de piedra o tierra ofrecen la humedad y la temperatura constante durante todo el año.

Bodega subterránea

Bodega tradicional del siglo XVI, restaurada recientemente, situada en Adrada de Haza (Burgos), donde la Bodega Kirios de Adrada envejece parte de sus vinos.
Puedes realizar tu reserva para visitarla aquí

La temperatura

La influencia de la temperatura ambiente es importante, dado que los fenómenos bioquímicos se aceleran el doble cuando la temperatura aumenta en 10º C.

Si quieres almacenar botellas durante décadas debes elegir un espacio donde, en principio, la temperatura no supere los 15º C.

Un calentamiento prolongado, superior a 20º C, puede dar lugar a aromas de “fruta cocida” parecidos a los de la mermelada.

Sin embargo, una bodega también puede ser demasiado fría por lo que debemos evitar las temperaturas muy bajas.

Aunque a causa de su porcentaje de alcohol el vino se congela a una temperatura menor que el agua (entre -4º C y -8º C), también este puede hacer estallar la botella.

Según lo que dure el enfriamiento excesivo puede producirse una separación del tártaro. Esos cristales no perjudican el sabor del vino, sino que son más bien un indicio de que no se estabilizó antes del embotellado.

Los cambios de temperatura

Los cambios bruscos de temperatura tienen más influencia en la evolución del vino que la temperatura absoluta. Si ésta aumenta o disminuye considerablemente en poco tiempo, las botellas empiezan a “respirar”.

El volumen del aire y del líquido actúa con mucha rapidez si se produce un ascenso de temperatura repentino; si esta desciende bruscamente, el volumen de ambas sustancias se contrae. La sobrepresión o la depresión que se producen respectivamente se compensan mediante la presión que el vino ejerce entre el corcho y el cuello de la botella, o el aire que el tapón deja pasar a ésta. El oxígeno llega al vino y puede provocar la aparición de aromas no deseados.

Por ello, una botella “sudada” no sólo es un problema estético, sino también un aviso de posibles problemas de almacenamiento por cambios bruscos de temperatura.

La humedad del aire

La humedad del aire es una condición muy importante para la buena conservación de los vinos. Deberá oscilar entre el 75% y el 85%.

Si hay un ambiente seco en la sala, los corchos pierden humedad. Primero se reseca su superficie externa y después se vuelve porosa y ya no puede impedir que el oxígeno, perjudicial para el vino, penetre en la botella. Por esta razón, los vinos almacenados en ambientes demasiado secos maduran muy rápidamente y no siempre de la manera adecuada.

Una humedad muy alta, por el contrario, aunque garantiza la conservación del corcho, puede provocar la formación de moho en la superficie de este. Sin embargo, mientras el vino no se filtre por el tapón de la botella, el hongo no resulta perjudicial.

En el pasado, las bodegas húmedas representaban un problema porque las etiquetas se solían despegar ose deshacían y se volvían ilegibles. Posteriormente, las etiquetas se han ido fabricando con un papel especial que apenas se altera con la humedad.

La luz

Como la mayoría de alimentos, el vino también se altera con la luz. Tras solo algunas semanas de estancia en espacios iluminados, el color, el olor y el sabor pueden sufrir alteraciones perjudiciales para la calidad del vino, sobre todo debido a los rayos ultravioleta.

Es cierto que la mayoría de los vinos se venden en botellas oscuras que filtran parte de la luz, pero algunos rayos penetran incluso a través del cristal y favorecen la absorción de oxígeno por parte del vino.

Una bodega no debería tener ninguna abertura que permitiera el paso constante de la luz natural.

Por otro lado, la iluminación artificial no debe emplear tubos fluorescentes y sólo habría que utilizarla en caso de necesidad.

Los olores

El corcho no permite que el líquido se escape de la botella, pero sí que los gases se difundan en pequeñas cantidades. Ciertos olores extraños pueden llegar al vino a través del aire de la sala donde se encuentran.

Los disolventes que desprenden los botes de pintura, los materiales para construcción o los perfumes añadidos a los productos de limpieza pueden influir en el olor y el sabor de un vino.

Otro peligro para el vino es el cloro. Este elemento químico, presente en muchos productos de limpieza y desinfectantes, puede combinarse con el fenol del corcho para formar tricloranisol y, con ello, provocar el temido sabor a corcho.

El almacenamiento

Es conveniente almacenar las botellas del vino tumbadas para que el corchose mantenga siempre húmedo.

Apilar las botellas en cajas de madera, estanterías, tubos de barro o de cemento no es determinante para su desarrollo posterior. El lugar disponible y el número de botellas que se desea almacenar son factores que condicionan mucho más la manera de conservar el vino.

Para evitar búsquedas incómodas es recomendable almacenar las botellas sueltas en estanterías con un sistema de marcaje para la rápida identificación de las botellas. Las cajas de madera originales tienen la ventaja de que pueden apilarse sin tener siquiera que abrirlas o vaciarlas.

Clasificación de los vinos

Según la indicación geográfica, el lugar de procedencia o la denominación de origen

Una indicación geográfica es un signo utilizado para productos que tienen un origen geográfico concreto y cuyas cualidades, reputación y características se deben esencialmente a su lugar de origen. Por lo general, la indicación geográfica consiste en el nombre del lugar de origen de los productos. Un ejemplo típico son los productos agrícolas (en este caso el cultivo de los viñedos de donde obtendremos la uva para la elaboración de los vinos) que poseen cualidades derivadas de su lugar de producción y están sometidos a factores geográficos específicos, como el clima y el terreno.

Oficialmente, se clasifican los vinos dentro de “la pirámide de calidad del vino”. En su base, se sitúan los vinos de mesa que disfrutan de un consumo mayoritario, hasta llegar a los vinos de pago en la cúspide, vinos de gran calidad y un exquisito nivel gastronómico

Según el azúcar
Tipo de vino Cantidad de azúcar (gramos/litro)
Secos < 5gr/l
Abocados 5-15 gr/l
Semisecos 15-30 gr/l
Semidulces 30-50 gr/l
Dulces > 50gr/l
Según su forma de elaboración
Vinos de Mesa Blanco
Tinto
Rosado
Vinos Especiales Enverados y chacolís
Dulces naturales
Nobles
Generosos
Licorosos generosos
Aromatizados, vermuts y aperitivos vínicos
Espumosos
De aguja
Gasificados
Clasificación de los vinos según la edad
Tipo de vino Tiempo mínimo que el vino
permanece en Barrica
Tiempo mínimo que el vino
permanece en botella
Crianza
Blancos y rosados
6 meses 18 meses
Crianza
Tintos
6 meses 18 meses
Reserva
Blancos y rosados
6 meses 18 meses
Reserva
Tintos
1 año 2-3 años
Gran Reserva
Blancos y rosados
6 meses 30 meses
Gran Reserva
Tintos
2 años 3 años

Hemos clasificado los vinos desde cuatro puntos de vista. No obstante, podemos ampliar la lista y clasificarlos además según las variedades de uva que contenga y según el tipo de cultivo de los viñedos –ecológico, biodinámico o convencional-.

El libro de bodega

Para tener un cierto control de las existencias hay que saber los vinos que contiene la bodega en cada momento, cuántas botellas hay de cada tipo, y cuál es la evolución previsible de todos ellos. De lo contrario, por muy buenas que sean las condiciones de nuestra bodega, podemos perder su valioso contenido.

Los blancos jóvenes no deben guardarse más de un año, lo mismo que cavas y rosados; pero la estancia puede prolongarse hasta dos o incluso más si son tintos. Cuando se trata de crianzas el tiempo se alarga, generalmente hasta cuatro años, y pueden alcanzarse los diez, o algunos años más en casos muy especiales de tintos con cuerpo, abundantes taninos y elevada acidez: generalmente reservas y grandes reservas.

El periodo de tiempo es mayor, prácticamente hasta el medio siglo, si el vino en cuestión es un Porto vintage, Tawny, etc., o un generoso. Pero recuerda que el corcho no aguanta en buenas
condiciones más de 15 años, por lo que resultaría un disparate conservar más tiempo una botella, salvo que vuelvas a encorcharla, operación delicada que nunca debe hacerse en casa y por un profano.

Todo esto debe estar recogido en el “libro de bodega”, un cuadernillo especial en el que se refleje marca, bodeguero, tipo de vino, Denominación de Origen, varietal y precio de cada vino, y donde apuntaremos nuestras catas periódicas -al menos cada seis meses- para conocer la evolución de las botellas, así como la fecha de entrada y la previsible fecha límite de consumo. Así tendremos, con una simple consulta al libro, una visión general de nuestra bodega, y sabremos cuándo cada vino alcanza su momento óptimo. A partir de entonces no deberá permanecer en la bodega más allá de uno o dos años.

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Una respuesta a “Las 9 claves para crear una bodega propia”

  1. Fantástico artículo 🙂
    Yo tengo una despensa en un hueco de la escalera que no usábamos, no es excesivamente grande pero nos hemos hecho nuestra propia bodega… estoy muy contenta, me encanta el vino y siempre tengo buenos vinos, especialmente de los de utiel requena que es mi zona, para descorchar en cualquier momento

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