Principios básicos para combatir plagas, enfermedades y hierbas no deseadas en agricultura ecológica

Plagas

Las hierbas no deseadas que crecen en un campo o agroecosistema nos señalan la naturaleza del terreno, la fertilidad de los suelos y también deficiencias del manejo. Todas estas hierbas no deseadas tienen cualidades beneficiosas que podemos aprovechar: actúan como estabilizadores del suelo controlando la erosión, crean microclimas favorables para los microorganismos del suelo, suministran materia orgánica y conservan y reciclan nutrientes y constituyen hábitats adecuados de insectos, aves, etc., que juegan un importante papel en el control biológico.

No obstante, si queremos manejar de manera controlada las hierbas no deseadas, además de combatir plagas y enfermedades en nuestros cultivos, debemos llevar a cabo prácticas adecuadas para que el rendimiento de éste no se vea afectado.

Las prácticas básicas para prevenir o combatir las plagas, enfermedades y malas hierbas son:

Selección de las variedades y especies adecuadas

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Si esperas a que las hierbas florezcan, las semillas caerán y las hierbas no deseadas se extenderán de forma masiva

Las variedades autóctonas suelen estar adaptadas a las plagas y enfermedades habituales en la zona. En otros casos, como en las virosis de algunas hortícolas de reciente introducción, habrá que buscar variedades comerciales resistentes. Otras veces habrá que adaptar el calendario de siembra, poda o recolección al ciclo de las plagas o enfermedades en cuestión.

Un adecuado programa de cultivo de los terrenos
La labranza consiste en provocar la aireación del suelo, pero con una mínima inversión y mezclado de este. Arando con esta técnica, se aceleran los procesos de mineralización de nutrientes y se previenen las plagas y enfermedades.

En el arado del suelo, es conveniente conocer qué momento es el ideal para realizarlo. Esto se conoce como tempero. ¿Cómo saber si la tierra está en tempero?

  • Es imprescindible que el suelo tenga el grado de humedad apropiado, es bueno que conserve cierta humedad pero es malo que esté empapado de agua. Si por exceso de humedad, la tierra se queda pegada en las herramientas de labrado y en nuestras botas, al secarse se formará una masa con una dureza similar al cemento. Corregir este error es complicado, nos llevaría mucho tiempo y sería perjudicial para la salud del suelo.
  • La tierra empieza a tener tempero cuando posee un grado de humedad y soltura tal que es capaz de mantener la forma y al mismo tiempo tiene cierto grado de esponjosidad.
  • También podríamos definirlo como los límites máximo y mínimo de humedad del suelo entre los que es posible su cómodo, correcto y adecuado laboreo. No obstante, el valor del tempero no suele establecerse de forma matemática, más bien intuitiva. El agricultor experimentado es capaz de reconocer un suelo en tempero con sólo mirarlo o recoger una muestra en la mano. Durante el curso podremos tocar y reconocer una tierra en tempero.
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Prepara tu calendario anual para las tareas del campo. Esto te permitirá cumplir con los objetivos que te has programado

En el ciclo anual de la labranza del suelo del viñedo, llevamos a cabo un trabajo de apertura de la tierra y otro en el que la volvemos a tapar o cerrar. Después de realizar estas tareas de labranza, la tierra no se tocará más. Vamos a ver en qué consiste.

  • En la zona de Ribera del Duero, con un clima extremo (heladas intensas y fuertes calores), abrimos la tierra en abril, cuando ya han salido las primeras flores, para que las raíces del viñedo se aireen. Entendemos por “abrir” la tierra, quitar la tierra que rodea el tronco de la vid.
  • En el mes de junio, volvemos a cerrar la tierra para proteger las raíces del viñedo de los calores y retener la humedad que ha recibido de las lluvias del año. Posteriormente, con la llegada del invierno, la viña continuará tapada hasta el mes de abril en el que se iniciará de nuevo el ciclo. Entendemos por “cerrar” la tierra, cubrir de tierra la zona que rodea el tronco de la vid.
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Un adecuado programa de rotación
Las rotaciones de cultivo son fundamentales en agricultura ecológica, además de para mantener la fertilidad del suelo a lo largo del tiempo como se explicó anteriormente, para prevenir la aparición de plagas y enfermedades. Muchas especies de nematodos y de hongos del suelo están especializadas en atacar a cierta familia de plantas, y se ven favorecidos si se repite el mismo cultivo u otro de la misma familia.

También hay insectos especializados en ciertos cultivos cuyo ciclo puede romperse con la rotación adecuada, o simplemente (caso del picudo de la platanera), arrancando y replantando tras las labores adecuadas.

El monocultivo favorece la extensión de los ataques de plagas. Cultivos asociados o barreras como setos pueden interrumpir la propagación de ciertas plagas.

Medios mecánicos de cultivo
El laboreo del suelo puede ser eficaz contra ciertas plagas que viven en el suelo. Contra las malas hierbas no hay ningún herbicida autorizado. Sólo se pueden combatir mediante medios mecánicos o mediante medios térmicos.

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Recuerda que las hierbas no deseadas nunca son “malas hierbas” ya que nos indican las carencias y los problemas que puede tener el suelo donde se alojan

La protección de los enemigos naturales mediante medidas que los favorezcan
Los productos fitosanitarios, especialmente los muy persistentes o que no son selectivos, alteran el equilibrio que en condiciones normales debería haber entre cada plaga y sus enemigos naturales (otros insectos o ácaros que son sus depredadores o parásitos).

Después de un tratamiento no selectivo que elimina por igual a la mayor parte de la plaga y sus enemigos naturales, la plaga se reproduce más rápido que sus enemigos y alcanza pronto los mismos niveles que antes del tratamiento. Los enemigos naturales de las plagas pueden ser favorecidos mediante la plantación de setos o de cultivos asociados en los que favorezcan su cría. Otra forma de favorecerlos, la única posible en medios demasiado artificiales como invernaderos, es su cría (varias casas comerciales se dedican a esta actividad) y posterior suelta. Las plagas más dañinas e incontrolables son las de reciente introducción en un lugar donde antes no estaba, porque los depredadores propios de ese lugar aún no se han adaptado para alimentarse de ella, o los depredadores específicos (especializados en depredar esa plaga) que tenía en su lugar de origen aún no se han introducido.

Nunca deben quemarse las hierbas no deseadas
Los rastrojos y restos de cultivo no deben quemarse, aparte de por su peligrosidad, porque es una materia orgánica que se desperdicia y que podría haberse incorporado al terreno.

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