¿Qué son los cultivos transgénicos?, ¿afectan al vino?

Autor: José Ramón Olarieta Alberdi - Libro: Transgénicos ¿de verdad son seguros y necesarios?

Transgénicos

Uno de los argumentos a favor de los cultivos transgénicos se basa en la afirmación de que el proceso de obtención de cultivos transgénicos no es diferente de la mejora de plantas que se hacía hasta ahora y que se sigue haciendo igualmente. Pero, esta afirmación no deja de ser una “manipulación” por el hecho de que el casete de genes que se inserta a un cultivo transgénico está sometido a derechos de patente, cosa que no pasaba con ninguna variedad o híbrido obtenido por mejora genética convencional.

Los cultivos transgénicos, son cultivos obtenidos a partir de variedades convencionales a las que se les inserta material genético producido fuera de ellas por un procedimiento “que no acaece en el apareamiento y/o la recombinación naturales”.

No es necesario que el material insertado sea de otra especie diferente que la especia huésped que es modificada, sino que el material genético (animal o vegetal) sea sacado fuera de su contexto fisiológico natural para ser reintroducido o para ser transferido a otra célula.

Los primeros cultivos transgénicos

Los primero cultivos transgénicos producidos comercialmente fueron:

  • En 1988, en China, una variedad de tabaco modificado para resistir un virus.
  • En 1994, en EEUU, un tomate llamado “Flavr Savr”, para ralentizar su proceso de ablandamiento durante la maduración.

Actualmente, se cultivan en el mundo variedades transgénicas básicamente de soja, maíz, colza, algodón, alfalfa, remolacha azucarera, papaya, calabaza y claveles.

Se han desarrollado variedades transgénicas de otras especies, pero o no han llegado a ser aprobadas oficialmente, o han sido aprobadas pero no se producen comercialmente, o sólo se utilizan en investigación.

También, hay casos de cultivos transgénicos aprobados que, dado el rechazo de los consumidores, o el temor de la industria o de la distribución a este rechazo, no se llegan a comercializar.

Los cultivos transgénicos en Europa

En Europa sólo está autorizado el cultivo comercial de maíces transgénicos “MON810” pero se importan muchos otros para alimentación y piensos.

Las variedades transgénicas cultivadas actualmente, tienen básicamente una de estas características o combinan las dos:

  • Producen una o varias proteínas insecticidas de la familia BT (los insecticidas Bt son un grupo muy amplio de toxinas producidas por bacterias Bacillus thuturigiensis durante su ciclo vital), como los maíces “MON810” que producen otra toxina contra el taladro (Ostrinia nubilalies, Sesamia nonagrioides), una plaga de este cultivo.
  • Son tolerantes a uno o varios herbicidas, principalmente glifosato, glufosinato, o dicamba.

El salmón transgénico

Se ha desarrollado un salmón transgénico, el AquAdvantage Salmon, cuya única “gracia” es crecer más rápido que el convencional. Este polémico salmón es un tipo de salmón del Atlántico inyectado con un gen del salmón Chinook del Pacífico que acelera su crecimiento.

Su consumo humano está aprobado en Canadá, donde ya se ha puesto a la venta a la población, y en Estados Unidos, donde no hay obligación de etiquetar estos productos.

Este pez se convierte así en el primer animal transgénico que ha llegado al plato de los consumidores.

A pesar de que la FDA asegura que están confinados y esterilizados, podría tener graves consecuencias ecológicas si el salmón transgénicos se escapa y se reproduce en aguas naturales.

Tipos de cultivos transgénicos

Todos los transgénicos se obtienen por el método del denominado ADNr (ADN recombinante), introduciendo en las células de diferentes variedades convencionales “casetes de genes” con diferentes objetivos. Algunos de ellos son:

  • Provocar que la planta produzca nuevas proteínas que antes no producía, y que, en el caso de los transgénicos Bt, son toxinas insecticidas.
  • En el caso de la patata “Amflora” o en el del tomate “Flavr savr” los genes introducidos en la planta tienen por objetivo hacer que no funcione alguno de los genes “nativos” de la planta.
  • Genes productores de insecticidas y/o genes que dan tolerancia a ciertos herbicidas.
  • Genes que modifiquen las características morfológicas (tamaño del grano, altura de la planta, etc.)
  • Genes que provocan la resistencia a plagas y enfermedades (virus, insectos, hongos, etc.)
  • Genes que permiten la tolerancia a herbicidas o a condiciones ambientales adversas (salinidad, heladas, sequía, etc.)
  • Genes que modifican la composición de las plantas (introducción de vitaminas, aumento del contenido de aminoácidos esenciales en el maíz, granos con más aceite o con diferente composición de ácidos grasos, madera con menos lignina para la fabricación del papel…)
  • Genes que modifican las características decorativas de las plantas ornamentales (color y duración de las flores, calidad del césped, etc.)
  • Secuencia “promotora” que controla la iniciación de la transcripción que hace que los genes de interés se expresen con gran intensidad.
  • Secuencia “iniciadora” que indica a la planta cuando debe empezar la transcripción de los genes de interés.
  • Secuencia “finalizadora” que indica a la planta cuando debe acabar la transcripción de los genes de interés.
  • El gen marcador que permite identificar posteriormente las inserciones que han tenido éxito. En las primeras variedades de transgénicos desarrolladas este gen marcador solía ser un gen de resistencia a antibióticos.

¿Cómo se introduce el casete del gen?

La introducción del casete en el genoma de la planta se suele realizar por un medio tan “normal” como el disparo de microproyectiles cargados con estos genes, o también mediante un fragmento del material genético de una bacteria, Agrobacterium tumefaciens, que tiene la capacidad de infectar las células de la planta que se quiere transformar e introducirles el casete de genes.

Los mecanismos concretos por los cuales el casete se inserta en el genoma de la planta siguen siendo desconocidos.

Una vez se ha conseguido introducir el casete, la célula transformada es sometida a un proceso de cultivo de tejidos que, mediante la aplicación de hormonas, induce la formación de los diversos tejidos y eventualmente de la planta transgénica entera.

Diferentes sustancias y productos obtenidos a partir del cultivo de bacterias transgénicas

Las sustancias y productos del cultivo de bacterias transgénicas no se consideran productos transgénicos (aunque sí lo son las bacterias que los producen), lo cual no quiere decir que no pueda tener sus problemas. Algunos de ellos son:

  • Desde los años 80 está disponible la insulina humana sintética obtenida a partir del cultivo de bacterias transgénicas.
  • La hormona recombinante del crecimiento bovino (rBST) cuyo uso está prohibido en Europa.
  • Muchas enzimas utilizadas en productos industriales, que ya han originado problemas de alergias.
  • Una salsa añadida a hamburguesas vegetarianas en EEUU, cuya seguridad para la salud no está clara.

Las nuevas técnicas de producción de transgénicos

En la actualidad, se pretende conseguir que las nuevas técnicas de obtención de transgénicos sean declaradas oficialmente como “no transgénicos” con el fin de evitar el proceso de aprobación y no tener que analizar en profundidad los posibles riesgos. Estas nuevas técnicas podrían generar ingresos de miles de millones de dólares en EEUU.

Entre estas nuevas técnicas de obtención de transgénicos se incluyen las de ARN de interferencia (ARNi) y las llamadas “nuevas técnicas de modificación genética”, aunque todavía no existen en el mercado cultivos obtenidos con ninguna de ellas.

¿Son los transgénicos “sólo una continuación de las técnicas de mejora de plantas de toda la vida”?

Uno de los argumentos a favor de los cultivos transgénicos se basa en la afirmación de que el proceso de obtención de cultivos transgénicos no es diferente de la mejora de plantas que se hacía hasta ahora y que se sigue haciendo igualmente. Pero, esta afirmación no deja de ser una “manipulación” por el hecho de que el casete de genes que se inserta a un cultivo transgénico está cometido a derechos de patente, cosa que no pasaba con ninguna variedad o híbrido obtenido por mejora genética convencional.

Tres razones básicas diferencias los transgénicos de las variedades obtenidas por mejora genética “convencional”:

  1. La mejora genética convencional se limita a intercambiar rasgos genéticos entre poblaciones cuyas diferencias genéticas son menores, mientras que con los transgénicos se pueden mover rasgos genéticos completamente funcionales entre organismos completamente diferentes.
  2. La mejora convencional implica la selección de algunos alelos a costa de otros y no la introducción de genes completamente nuevos y funcionales.
  3. Las técnicas de obtención de transgénicos permiten el acceso a partes del genoma a las que no tiene acceso la mejora convencional.

Cuando la introducción de genes en el genoma de una planta ocurre al azar, como es el caso de la biotecnología (pero no con la mejora genética tradicional), parece evidente que los poderosos genes reguladores que se están insertando al azar en el genoma pueden activar procesos desconocidos, situación diferente de la producida por la mejora tradicional.

Los transgénicos en viticultura

Afortunadamente y a pesar de las muchas investigaciones que se están llevando a cabo sobre el uso de la ingeniería genética para la modificación genética en las uvas y el vino, todavía no se ha creado ninguna variedad de vid transgénica que pueda emplearse en el ámbito comercial.

Autor: José Ramón Olarieta Alberdi - Libro: Transgénicos ¿de verdad son seguros y necesarios?

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