El origen de la calidad del vino se encuentra en la uva, la materia prima del vino. El tratamiento de los viñedos y el respeto a las leyes naturales de la vida que rigen los suelos y los cultivos es fundamental para obtener uvas de primera calidad.

El proceso previo a la elaboración es la vendimia, considerándola decisiva dentro del proceso de producción del vino. La uva debe tener una madurez óptima y llegar a la bodega íntegra, sin heridas ni cortes que puedan facilitar la contaminación bacteriana del mosto. La recogida de la uva se realiza en cajas con una capacidad de unos 15 kg. La selección de la uva se realiza en la misma viña, eliminando los racimos que no estén en perfecto estado. Las cajas con la uva se trasladan a la bodega el mismo día de su recolección.

A partir de este momento comenzamos la elaboración del vino. El inicio de la elaboración del vino comienza con el despalillado de la uva. La despalilladora se sitúa en una pasarela elevada, que permite llenar los depósitos de acero inoxidable por gravedad. La fermentación del mosto se realiza con las levaduras autóctonas que contiene la uva. Una vez terminada la fermentación alcohólica se calienta la bodega a 18º C., para llevar a cabo la fermentación maloláctica. Finalizada la fermentación maloláctica, el vino pasa a barrica (de roble francés) donde permanecerá el tiempo que requiere cada uno de los vinos. Una vez transcurrido este tiempo el vino se embotella realizando previamente un cupage. Las botellas tendrán un reposo mínimo de seis meses.

El vino ni se filtra, ni se clarifica.

Nuestro principal objetivo es obtener vinos de alta calidad a través de métodos biodinámicos, que regalan a todos nuestros sentidos multitud de sensaciones. La obtención de vinos carentes de residuos químicos, resulta decisivo para obtener vinos con personalidad, con una gran complejidad en aromas y sabores.