Si bien, la agricultura se moderniza en muchos sectores, la utilización de animales de tiro persiste e incluso aumenta, especialmente en viticultura ecológica, pudiendo citar a Francia como país pionero.

En nuestras fincas, los animales de tiro forman parte inseparable del cultivo de la vid. Utilizamos caballos, mulos y burros para labrar las tierras situadas en laderas o de difícil acceso, entre otros trabajos agrícolas. La tracción animal es sostenible y no perjudica al medio ambiente. Es una fuente de energía renovable que se puede mantener con pocos insumos externos. Los animales de tiro no sólo producen abono, sino que transportan a las tierras el estiércol del ganado, lo que beneficia la fertilidad y la estructura de los suelos.

Consideramos de vital importancia fomentar la tracción animal y hacerla evolucionar. La tecnología no debería permanecer estática, sino responder a las innovaciones y a los nuevos desafíos. Hace falta investigación científica básica relativa a los animales de tiro, los arneses y aperos. Cada vez más, las limitaciones del fomento a la tracción animal son más bien psicológicas o sociales y no técnicas o económicas. Hay que contrarrestar la imagen anticuada y negativa presentada por los medios de comunicación para que las personas consideren la tracción animal como una opción realista. Este medio debe presentarse como una tecnología renovable, que no perjudica el medio ambiente y mejora la calidad de vida del medio rural, a la vez que es pertinente en el mundo moderno.