Los términos miunicipales de Pardilla, Moradillo, … (Burgos), pertenecientes a la D.O. Ribera del Duero, poseen unas características únicas en cuanto a la composición de sus suelos. Estos terruños, son excelentes para el cultivo del viñedo. Nuestros antepasados nos han dejado su herencia y nos sentimos con la grata responsabilidad de conservarlos.

Actualmente trabajamos catorce hectáreas de viñedos viejos, alcanzando algunos de ellos los 100 años de antigüedad. Nuestro objetivo es mantener y en muchos casos recuperar estas vides que rondan entre los 50 y los 100 años. Estas fincas, de pequeñas dimensiones, están situadas, algunas de ellas, en laderas. El marco de plantación (2×2 m.) impide que se puedan mecanizar.

La desaparición de jóvenes viticultores y la facilidad que supone trabajar grandes extensiones de viñedo, han llevado al abandono de estas fincas que producen poca cantidd de uva, pero vinos excelentes.

La diversidad clonal de estas vides, de la variedad de uva tempranillo, es un tesoro a conservar. Así mismo, en estos mismos viñedos viejos de Ribera del Duero, no podemos ignorar la gran riqueza varietal existente y que hemos heredado de nuestros antepasados. Variedades como Albillo Blanco, Pirulés, Garnacha Blanca, Moscatel, Airén, Bobal o Valenciana, Garnacha Tinta, Garnacha Tintorera, Monastrell, Juan García … Todas estas variedades que sobreviven con dificultad en Ribera del Duero están siendo ignoradas y poco valoradas, hasta tal punto que han llegado casi a su desaparición en nuestra zona, debido a que no se ajustan a los cánones y gustos convencionales.

La condición tanto del suelo, clima, altitud y edad de estas viñas nos permite elaborar vinos únicos.