Cómo catar los vinos viejos

Vinos viejos

No hay muchas oportunidades para probar vino de añadas muy antiguas, pero realmente resulta muy interesante ya que podemos encontrar matices y en algunas ocasiones “pequeños o grandes defectos” característicos de algunos vinos muy viejos que nos aportan sabiduría y conocimientos acerca de la cata de vinos.

En primer lugar, deberás seleccionar varias referencias de añadas antiguas para organizar la cata. Hay dos posibilidades:

  • que adquieras los vinos de una o varias bodegas, o bien
  • que te armes de paciencia para envejecer diferentes vinos en tu propia bodega de casa.

Nosotros te vamos a aconsejar varios vinos ecológicos de nuestra bodega. Los vinos Kirios de Adrada llevan la D.O. Ribera del Duero, mientras que los vinos Ácrata, no llevan denominación de origen… «van por libre».

  • ÁCRATA Albillo blanco 2012 – Primavera. Precio: 33,88 € (IVA incluido) Comprar
  • KIRIOS DE ADRADA 2005. Precio: 59,29 € (IVA incluido) Comprar
  • KIRIOS DE ADRADA 2004. Precio: 80,49 € (IVA incluido) Comprar
  • KIRIOS DE ADRADA 2003. Precio: 98,10 € (IVA incluido) Comprar
  • KIRIOS DE ADRADA 2002. Precio: 120,27 € (IVA incluido) Comprar
  • KIRIOS DE ADRADA 2001. Precio: 147,91 € (IVA incluido) Comprar

Abrir una botella antigua, llena de historia, tiene algo mágico. Es hacer un viaje hacia atrás en el tiempo. Tu copa de vino se convierte en testigo de un terruño, es una forma de compartir un momento con recuerdos en forma de aromas y sabores.

Por falta de costumbre o práctica, solemos tener dificultad para apreciar las notas de cata de un vino añejo.

Con las siguientes pautas, te ayudaremos a catar estos fantásticos vinos que nos transportan y nos ayudan a recordar vendimias muy alejadas en el tiempo.

  1. Al abrir, ten mucho cuidado con el corcho, que también podría estar envejecido.
  2. Al servir, no uses decantador. Podría ser tentador decantarlo, pero el contacto con el aire oxida el vino viejo ya frágil. Así que, simplemente vierte el vino suavemente en la copa y detente si aparecen los posos naturales que podrían aparecer en el vino.
  3. A la vista: los vinos tintos se vuelven más pálidos y toman notas naranjas, y los blancos se vuelven más oscuros y toman un color ámbar. Si notas que los colores se mantienen y se parecen a los de un vino más joven, es sinónimo de que este vino se ha mantenido en muy buenas condiciones y tiene vocación de vino viejo.
  4. En nariz: no esperes inhalar aromas de fruta fresca. Lo más posible es que te encuentres aromas terciarios (y “aromas de otoño”), también denominados “bouquet”, aromas a manzanilla, sotobosque, rosas marchitas, almendras, frutos secos, piel, cuero, miel, ahumado, tabaco o café entre otros. Es en esta etapa donde encontramos una gran complejidad que permite elevar el vino a la condición de bebida magistral.
    Un vino, demasiado viejo, que se ha estropeado con el tiempo, estará «cansado» y solo nos aportará aromas a setas, humus…
  5. En boca: la personalidad de estos vinos se «suaviza». De hecho, la austeridad de los taninos del vino se vuelve más flexible. Los taninos se secan, se esfuman, ya no están presentes… La acidez, que evoca frescura y vivacidad, disminuye notablemente. Lo que queda es un delicado equilibrio.

Solo aquellos vinos que están hechos para envejecer lentamente, envejecen bien.

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